domingo, 30 de septiembre de 2012

10 Cosas que no sucederan cuando llegue el fin del mundo en diciembre


Así a lo tonto estamos consumiendo 2012 y el mundo sigue girando. Los mayas nos habían advertido de que algo malo pasaría, pero como no se refieriesen a un incesante deterioro de la calidad de vida y las condiciones laborales, todavía estamos por descubrir qué es eso tan malo que tiene que pasar en los meses que quedan. El cine, eso sí, nos ha ido dejando durante las últimas décadas algunas pistas de cómo será el fin del mundo a través de uno de sus géneros más carismáticos: el cine de catástrofes que siempre ha contado con una serie de tópicos que toca recapitular.

Todo empieza en Estados Unidos
Las catástrofes vienen a ser como la quiebra de Lehman Brothers: empiezan en Estados Unidos y luego ya van dinamitando el resto del mundo. Ya sea en plan masivo con alarde de fuego y destrucción o más sutil, de modo bacteriano o similar, lo que es seguro es que en Norteamérica será donde la tragedia se masque por primera vez. El resto del mundo irá después, y además tampoco ofrecerá nunca ninguna solución.

El Coliseo, la Torre Eiffel y (inserte monumento norteamericano)
En caso de catástrofe de tipo violento, como una invasión extraterrestre con armamento pesado, lo primero en caer serán los monumentos más representativos. Por parte estadounidense, puede ser la Estatua de la Libertad, el Capitolio, la Casa Blanca o algún rascacielos neoyorquino. La destrucción del resto del planeta se resumirá en la destrucción de la Torre Eiffel y el Coliseo, con la posibilidad de incluir el Taj Mahal como toque exótico.


El científico ya lo advirtió, pero no le hicieron caso

Ya sea escuchando una lejana señal del espacio o con un cálculo matemático, siempre hay un humilde científico que se había adelantado a la catástrofe. El hombre, con muchas papeletas para ser el protagonista de la cinta, intenta advertir a las autoridades, pero termina topando con la burocracia y con los militares. Una vez sea escuchado, jamás dirá un te lo dije, sino que será constructivo y se unirá al gabinete del presidente.


El militar no quiso escuchar al científico, pero propone otra solución

Seguimos la saga de personajes obligatorios con el militar de alto rango que forma parte del equipo de consejeros del presidente. Apoltronado en su cargo, nunca confía en lo que un científico barbudo pueda decirle y no dará marcha atrás hasta que la evidencia le obligue. Una vez reconocido el problema siempre planteará una solución que incluya la pérdida masiva de vidas humanas o el uso de armamento nuclear. Intentará apartar al protagonista de la primera línea de acción y le mirará por encima del hombro a la menor oportunidad.

El Presidente, un ejemplo para todos
La máxima aspiración del científico/protagonista en un principio será llegar hasta el Presidente para contarle lo que va a pasar, así como el modo de remediarlo. El Presidente (de Estados Unidos, se entiende) es sabio, reflexivo y sabe elegir la mejor opción, pese a que en algunas ocasiones pueda estar equivocado o mal aconsejado al principio. En algunas películas como Independence Day, el Presidente además liderará la resistencia humana encargándose personalmente del problema, aunque este extremo no suele darse a menudo.


Las catástrofes sirven para unir

Obligatoriamente, el protagonista comenzará el film con una situación de ruptura con alguno de sus seres queridos. Puede ser su pareja, su padre o su hijo, pero siempre habrá un distanciamiento que nunca debería haber ocurrido. La catástrofe y la masiva destrucción planetaria al menos servirán para que nuestro héroe pueda terminar la película reencontrándose con esa persona con la que había perdido el contacto hace tiempo. Y todos contentos.

Más vale maña que dinero y tecnología
El protagonista (sentimos hablar siempre en masculino, pero suele ser así) forma parte de un equipo simpático y variopinto de gente con aspecto estrafalario, gran relación de compadreo y una sabiduría que trasciende a la humilde tecnología que maneja. Puede haber un equipo rival (por ejemplo, en Twister) con una financiación mucho mayor y con cierta titulitis, pero carente por completo de talento.

Si hay que gastar, se gasta

Esto, que en la teoría tiene todo el sentido del mundo, habría que verlo en la práctica. Todos los países del planeta (liderados por Estados Unidos) se ponen de acuerdo para financiar como sea el proyecto que salvará a la humanidad. Suele ser habitual incluso hacer alardes de medios, ofreciendo al inventor del aparato en cuestión cheques en blanco para desarrollar su proyecto.

Bombas atómicas, solución a casi todos los problemas
Tal vez sea una reminiscencia de la época de la Guerra Fría, pero el uso de armamento nuclear con fines nobles es una constante en el cine de catástrofes. Ya sea para reactivar el Sol, para hacer rotar de nuevo el núcleode la tierra o para destruir asteroides, tener un buen puñado de bombas de hidrógeno a la larga siempre es beneficioso para la humanidad, así que dejad de quejaros, ¡jipis!


La omnipresencia, cualidad imprescindible del héroe

Advirtió del peligro al principio de la película, consiguió llegar hasta el presidente y resolvió la situación con su ex mujer, pero aún así, al protagonista aún le sobra tiempo para emprender más acciones nobles en cualquier punto donde alguien las esté pasando canutas. Lo mismo detiene la lava de un volcán que salva a un niño de la grieta de un terremoto que arregla el bote sifónico, y todo sin importarle el tiempo, la distancia ni su propia vida. ¡Este tío es un partidazo!

Fuente: Cinemanía

 



No hay comentarios: